Consideraciones sobre la sanidad en la campaña sojera : habrá problemas con la semilla para primera siembra

Entre lluvias y sequías, una semilla sufrida

Según el INTA Marcos Juárez, la campaña sojera que finaliza ha sido, en lo referente a enfermedades, bastante atípica por las condiciones climáticas que se presentaron. Un comienzo con frecuentes lluvias sobre todo en noviembre y diciembre, favoreció la aparición de la podredumbre de raíz y tallo por Phytophthora, que pasó desapercibida ya que muchos productores que conocen el problema sembraron variedades resistentes, aunque algunos lotes implantados con variedades susceptibles tuvieron que resembrarse.

Respecto a las temperaturas, como se sabe en febrero fueron más elevadas que lo normal. Comparando con las  medias históricas, se registraron entre 2 y 3 grados por encima durante prácticamente todo el mes. Esta situación estuvo además combinada con un gran estrés  hídrico ya que desde el 12 de febrero hasta el 2 de marzo no se registraron precipitaciones.

"Todo eso condicionó la aparición de  la podredumbre carbonosa (Macrophomina phaseolina), un hongo que está en el suelo y que ataca cuando se presenta estrés hídrico y  altas temperaturas", comenta la Ing. Silvia Distéfano de Vallone, especialista en patología en soja del INTA Marcos Juárez. "Es muy común en zonas tropicales  causando graves daños. Concretamente en Argentina se venía observando únicamente en plantas muy aisladas y no afectando lotes como se ha visto en esta campaña en gran parte del área sojera en las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y Tucumán ".

Este hongo seca las plantas rápidamente, lo cual se agravó con el citado stress hídrico, aunque se considera que este problema no afectó los rindes en general. La misma enfermedad, añade Distéfano,  también se pudo observar con mayor incidencia en  lotes poco rotados o degradados ("porque la planta está en general más estresada"). En el mismo surco, se encontraron plantas verdes y secas una al lado de otra. La planta toma color oscuro y al romperla en la base del cuello o en las raíces se pueden observar  pequeños microesclerocios. "También la falta de lluvias y las altas temperaturas durante este mes afectaron al grano, que quedó totalmente arrugado y más pequeño, sobre todo en las vainas superiores de las plantas. Estos granos en general estuvieron luego más predispuestos al ataque de hongos de fin de ciclo".

Según adelantó la especialista, el laboratorio de calidad de la EEA INTA Marcos Juárez está recolectando muestras de semillas y se observa que los rendimientos son muy buenos pero no así la calidad, sobre todo de las primeras siembras, debido a las consecuencias del stress hídrico como también al inmediato exceso de lluvias de marzo. "Por lo tanto se tendrán nuevamente algunos problemas en la implantación durante la próxima campaña. En esos casos se deberán usar curasemillas para evitar tener problemas de hongos y lograr un buen stand de plantas al inicio del cultivo".

Recomendando sobre generalidades de manejo de las enfermedades, la Ing. Silvia Distéfano aclara que "los fungicidas foliares mejoran la calidad final del producto obtenido, pero no solucionan todos los problemas sanitarios. El manejo de la enfermedad es algo global donde hay que combinar métodos químicos, culturales y biológicos. El uso de cultivares de mejor comportamiento y la rotación de cultivos son prácticas fundamentales para disminuir problemas de hongos en los lotes. Esto se deberá complementar con  curasemillas y la aplicación de fungicidas foliares para el control de enfermedades de fin de ciclo en el caso de que el productor guarde sus semillas o quiera obtener semilla de buena calidad al final de la campaña".

Sección Comunicaciones

INTA Marcos Juárez